jueves, 27 de marzo de 2008

LA OPORTUNIDAD DE VIVIR

El pasado no es el pasado sino solo un recuerdo, un recuerdo tendencioso, un sesgo, una fracción de tu vida; y el futuro un mundo de posibilidades, pero po-si-bi-li-da-des no realidades. Si eres optimista y pensaras en vivir 100 años (que es muy poco tiempo comparado con la historia de la humanidad) serían aproximadamente 36500 días en la cuenta de tu vida. Me pregunto ¿Cuánto de ese tiempo ya has gastado? ¿El tiempo que te queda será suficiente para todo aquello que deseas vivir? Si no te queda mucho tiempo o no pensaras en vivir 100 años, apúrate en vivir, el día de hoy es tuyo, aprovéchalo, sácale el jugo; no es posible postergar la vida, tiene que ser vivida hoy mismo. No esperes en vivirla mañana porque es muy probable que eso nunca llegue. Anda, corre, vuela, ve a buscarla, no te detengas.

Dedicas tanto tiempo en trabajar que has olvidado de vivir. Te has vuelto un artista en administrar los tiempos, siempre tienes tiempo para el trabajo, a nada que signifique trabajo le dices no. En vacaciones, cuando viajas, en la misa o hasta cuando haces el amor piensas en lo que tienes que hacer, repasas tu agenda, sacas tus cuentas, programas el menú del día siguiente o aprovechas para hablar de los hijos. No se si sabes pero te haré recordar que el trabajo nunca se termina, no muere; lo demás si muere y muy pronto. El humano también muere. ¿Por qué corres tanto? ¿Por qué acumulas tanto? ¿Cuánto de eso llevarás a tu tumba? ¿El lecho de tumba será lo suficientemente grande para acogerte con todas tus riquezas materiales? ¿Para qué tanto? Tal vez vives rodeado de muchas personas y a pesar de eso te sientes muy solo. No soportas la soledad. ¿Qué está pasando? Has sido formado para vivir en sociedad y no desaprovechas la oportunidad para aprender a relacionarte mejor, pero te han parido solo y solo vas a morir, y no estás preparado para ello. En el mejor de los casos, tu familia y un puñado de amigos han de acompañar tus últimos días y se encargarán de tus restos. La memoria de los demás ha de ser contigo cada vez más ingrata. Dejará de sonar el teléfono preguntando por ti, el correo dejará de llegar, tu e-mail será dado de baja, estarás menos en los temas de la conversación, un día parecerá muy raro hablar de ti. Habrás muerto socialmente.

¿Qué tal tu último fin de semana? ¿Bailaste, reíste, dormiste lo suficiente, observaste cómo una flor se abre en mañana y cómo se cierra al ocultarse el sol? ¿Has retribuido al afecto que te tiene el perro de tu casa? ¿Miras el amanecer, el atardecer, la luna, las estrellas, el cielo? A propósito de cielo, ¿Cuántos matices de cielo conoces? – O eres una de esas personas “No tengo tiempo” “No tengo tiempo para la depresión, para ir al médico, etc.” - ¡Claro que no tienes tiempo! No tienes tiempo para ti menos para tu pareja, tus hijos, tu padre o tu madre. ¿Qué es importante para ti? ¿Qué tanto te valoras? ¿Cómo va tu autoestima?

¿Saludable o tienes algunas molestias que tratas de esconder, afirmando que no son nada? Pero muy a pesar de eso y como eres una persona muy organizada, por si acaso, has contratado seguros salud, de vida, de discapacidad, de desempleo e incluso has contratado tu funeral, ya elegiste el cementerio o el lugar donde esparcirán tus cenizas. - ¡OH no! – Ahora tienes una enfermedad,.. ¿Quieres recuperar el tiempo perdido? ¿Queda muy poco tiempo? – No voy a preguntarte porque has perdido el tiempo, porque has tenido que esperar una enfermedad para darte cuenta que vale la pena vivir. Reclama el presente y el futuro que te queda.

Si tu esperanza de vida es corta y si además, conllevaras una enfermedad o abusas del alcohol, tabaco u otras drogas, alimentos, etc.; y tu estilo de vida es sedentario y lleno de tensiones, entonces tu vida puede resultar más corta de lo que hoy crees. Si se tratase de una enfermedad incurable y en fase Terminal, el tiempo podría ser muy corto pero aún no se ha muerto, todavía queda tiempo. Aprovéchelo. Vive todo cuanto quieres y puedes, y si el cuerpo ya no te permite, suelta tu imaginación y vive. ¡Vivé!

No pierdas el tiempo yendo al pasado que terminas deprimido o yendo tanto el futuro que vas a angustiarte. Vive el presente. Si tuvieras mil vidas podrías darte el lujo de perderlas, pero tienes una sola y ésta es muy efímera. Renueva tu esperanza, aún es posible vivir. Busca siempre lo bueno, lo bueno dentro de lo malo. No hay mal que por bien no venga. Si ves que se te han cerrado las puertas, no la mires tanto que perderás de ver aquellas que están abriéndose de par en par. No es malo terminar una cosa, hay que terminar para poder empezar de nuevo. Si el fin de una cosa es una crisis en tu vida, ésta no es tan mala. Por el sencillo hecho de que no hay crisis que dure toda la vida, ésta inevitablemente se extinguirá e incluso sin que tú hagas nada, y una vez resuelta ha de llevarte a un crecimiento y enriquecimiento personal. No te detengas, menos te paralices; lo bueno está por llegar, no lo detengas con pensamientos negativos. Abre tu mente y tendrás mejores oportunidades.

¿Por dónde empezar? – Primero, trata de mantener tu mente en el presente enfocando toda tu atención en este tiempo; segundo, mantente ocupado, mejor si haces algún trabajo con el cuerpo o alguna forma de terapia corporal (gimnasia, baile, danza, respiración, etc.); tercero, gasta menos y disfruta más, busca más alegría que libertad, más nutrición que comida, más amor que dinero. De hoy en adelante, cada día que vivas ha de ser una ocasión especial, no guardes nada “para alguna ocasión especial”. Busca a Dios, anda y conócelo, siéntate en tu terraza y admira la vista que tienes ante tus ojos sin fijarte en las malas hierbas. Pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos, come tu comida preferida, visita los lugares que amas. Recuerda que la vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es solo sobrevivir. No te guardes los afectos, diles a tus familiares y amigos cuánto los quieres. No retardes nada que agregue risa y alegría a tu vida. Cada hora y minuto es especial… y no sabes si será el último.

¿Cuántas oportunidades tienes? - ¡Una! – No, tienes un mundo de oportunidades y alternativas. Pero no esperes un día de suerte, este jamás llega. Tienes que desearlo, quererlo, visualizarlo y actuar como si ya tuvieses o fueses lo que quieres. Si eres de aquellos que confían en su buena suerte, abre todos tus sentidos para recibir aquello que quieres y esperas.

EL SENTIDO DE LA VIDA

Si miras cerca caminarás menos de lo que te atreviste a mirar. El obrero mira un poquito más arriba de él y obtiene en la misma proporción. El campesino mira al pueblo, el provinciano a la capital, el capitalino al extranjero; todos llegan solo hasta donde se atreven a mirar. Mira más allá de tu nariz u ombligo; mira alto, al cielo; si no llegas, de todos modos llegarás más arriba de donde tú estás. Si no sabes a dónde quieres llegar, eso puede significar un verdadero problema.
Imagínate amanecer el día sin saber qué hacer o qué rumbo has de tomar; a la deriva, a la voluntad de los demás, del viento, de la lluvia, etc. búscale un sentido a tus días.
Llénate de algo, formula proyectos de vida, comienza la tarea de encontrar un motivo para vivir. Encuentra un sentido de orientación y de uso de tu propia libertad. Necesitas un sentido de orientación. Motivación e ilusión es un buen comienzo para encontrar sentido a tu vida. Construye sentimientos de utilidad, de plenitud, de satisfacción y mejor si son de alegría.
No te alborotes por encontrar algún sentido, toma tu tiempo; los placeres y el éxito no son felicidad, éstos solo conducen a una vida vacía. En esto no se encuentra el verdadero sentido de la vida.
Haz algo que te ilusione, encuentra una dirección para vivir, llénate de expectativas en la realización de tus tareas así fuesen las más ordinarias. Tiene que haber cierta ilusión, cierta esperanza, ciertas expectativas que te mantengan vivo e interesado en vivir.
Inicia una tarea que te ilusione. Responde a las preguntas de tu vida, talvez en esto podrías encontrar alguna dirección para vivir y esto incrementará tu expectativa de felicidad al realizar las tareas. Tomar las cosas en serio es el camino para encontrar el sentido de la vida. Chequea cuales son tus valores más importantes, esto podría lanzarte a emprender alguna tarea y en eso descubrirás alguna dirección. Pregúntate y contéstate: ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué existo? ¿Qué debo hacer? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Cuál es mi orientación? ¿A donde voy? ¿Cuál es mi destino final? ¿Cuál es mi misión? ¿Qué tareas tengo que cumplir?
Sí no tienes nada que hacer, invéntate algo y esto introducirá un poco de ilusión y expectativas, y esto ha de traerte cierta felicidad para el día que empieza. Con estar haciendo algo estás diciendo un sí a la vida, y con esto ya estas en alguna dirección, tu vida tiene algún sentido. Si los días te parecen tan malos, intenta recomponer el día buscándole algún sentido cualesquiera que fuesen, lo que se trata es de encontrar un sentido para tu vida. Encuentra un motivo para vivir.
No vayas al pasado, hasta el fondo, a rebuscar información para luego subir a la superficie o regresar al presente para encontrar sentido a tu vida. Una actitud así es perder el tiempo o dinero si recibes una terapia en este sentido. Grafica en tu mente a una persona mirando hacia atrás (al pasado) cuando esta tratando de ir hacia delante (al futuro). ¿Parece lógico? - ¡Claro que no! – Es absurdo.
El sentido de tu vida es la percepción que tienes de la trayectoria de tu vida, satisfactoria o insatisfactoria.

La felicidad es el sentido de la vida….

REESCRIBE TU HISTORIA

Si pudiera…
sería Dios
y resucitaría a mi abuelo.

Mi madre dice que lo conocí
pero en verdad…Yo no me acuerdo de él,sólo lo conozco por fotos,
pero eso… no es conocerlo.

Dicen que era muy bueno,amable y trabajador,pero en verdad yo no me acuerdo.

Mi hermano siempre me habla de él…Me dice que en una oportunidad lo sacó a pasear…
Fueron por la rampa cerca de la panadería
Sí yo hubiera estado ahí sería feliz.

Si yo hubiera nacido anteshubiera conocido mejor a mi abueloy lo recordaría…
Pero Yo no me acuerdo de él.

La historia de tu vida solamente lo sabes tú. Nadie o muy pocas personas saben o sabrán de tu vida. El “cómo fue” se ha perdido para siempre. Conoces tu pasado a través de tus órganos de los sentidos y de tu manera de pensar, y de cómo interactúa tu sistema sensorial y reflexivo (conocimiento); por lo que la imagen que tienes acerca de tu pasado es un producto de todo ello.

Antes de continuar, podrías decirme ¿Cómo están los órganos de tus sentidos? ¿Cómo están tus procesos mentales, me refiero a como y que piensas o reflexionas? – Sí los órganos de tus sentidos o tus procesos mentales no gozaran de buena salud o su funcionamiento fuese inadecuado, la imagen que tienes acerca de tu pasado podría no corresponder a los hechos verdaderamente ocurridos en tu pasado. Resulta lógico pensar que la historia de tu vida, podría no ser la que tu crees conocer sino solo una forma de recordarlo y de pensarlo.

De la “verdadera” vida que tu has hecho podrías solo tener una opinión, una interpretación subjetiva, una interpretación arbitraria; según la visión del mundo que has venido teniendo a través de los años. Te resulte claro o no, la historia de tu vida es una construcción mental, una realidad conocida y creada por ti mismo. Tu manera de pensar es la lente con la cual percibes tu vida pasada, presente y futura. Tu pasado es fundamentalmente una colección de datos, y no está sujeto a cambios, solo a una reinterpretación que sin darte cuenta vienes haciéndolo, y en este momento podrías estar haciéndolo con lo que me permites decirte.

Si piensas que tu vida ha sido desgraciada podría no haber sido así; quizá has olvidado o confundido los hechos, o has creado falsos recuerdos. Pero te aseguro, y debes estarlo, que han habido buenos momentos en tu vida, que alguien se ha comportado con ternura contigo, y eso ha tenido una influencia muy positiva y explica el por qué tienes las cualidades positivas que vienes mostrando día a día. Alguien te ha tratado muy bien, quizá se trató de tu madre o de tu padre, de un hermano, de una abuela, un tío, o quizá un profesor del colegio o un amigo.
Los recuerdos que ahora tienes no son más que unos pocos episodios de tu vida, el mayor número quizá lo has olvidado. Probablemente has atribuido algún significado negativo a esos recuerdos, pero podría haber más recuerdos hermosos que negativos. Te sugiero, por cada vez que afloren recuerdos negativos contraponlo con recuerdos agradables encontrados en tu pasado, y mejor que eso, vive experiencias agradables que pudieras recordarlas durante los próximos años. Crea recuerdos hermosos.

Tu historia podría no ser tu historia sino otra, y podría haber más de una historia acerca de ti, todas diferentes; según la visión del mundo de quién la cuente, y ésta depende de la integridad de los órganos de sus sentidos, de la integridad de sus procesos mentales, de sus valores y de su interés por qué la cuenta. Sea cual fuese la historia: ¡A quién le importa!

La historia que dices tener y ahora me narras no es de tu entera responsabilidad. Está determinada por todos tus ancestros, no solo por tus padres o familia nuclear. Lo que te ha tocado vivir de niño o adolescente también es determinante, y de esto no eres responsable por haber sido menor de edad. Después de tus 18 años hay colaboración de tu parte en todo aquello que vives, pero si no has sido capacitado para esto, es por falta de información. Bueno… ¡Tú no puedes saberlo todo!

Suma los hechos positivos que has tenido olvidados y has encontrado. No mires atrás. El pasado es muchas veces sentimientos de culpa y depresión. Adelante, no te detengas. No cooperes en aquello que te haga sentir mal.

Cuéntame nuevamente tu historia. Empieza por aquello que no te descorazona ni te hace sufrir. Mejor si le atribuyes un nuevo significado.
Reescribe tu historia…

ESTAR PREPARADO

Aprende a “Esperar a que las nubes pasen”. Me refiero a mantener la calma y estar tranquilo ante las dificultades. Si pudieras hacer algo diferente a lo que todos hacen en una situación de caos podrías ayudar mucho a aquellos que presas del espanto, del horror o del pánico huyen despavorido. Primero, trata de mantener la calma, y luego puedes silbar una melodía, de este modo puedes hacer un gran servicio a la gente que te rodea. Habrás dado un ejemplo de calma y alegría cuando las cosas van mal. Sí, con esto puedes salvar a álguien en una situación de desastre. Un silbido puede detener la carrera de una multitud.
SI LLEGARA LA OCASIÓN DEBES ESTAR PREPARADO.
Si quieres tener éxito… ¡Prepárate! Si no puedes asistir a un centro de capacitación, hazlo tú mismo por tu propia cuenta. Prepárate, debes estar permanentemente preparado para cuando te toque enfrentar alguna adversidad. Ensaya cómo hacerlo en tiempos de paz o cuando todo esté tranquilo. Lleva contigo aquello que pudiese ser necesario según el lugar o circunstancia donde vas. Quiero que entiendas cuán necesario es tener la preparación suficiente si quieres tener éxito. ANTES DE TODO, ENTRÉNATE PRIMERO. No tiene caso ir a realizar algo si no has aprendido y practicado primero. No des por supuesto que puedes hacerlo bien ni menos te metas en algo que no sabes, porque es muy probable que encuentres que no puedes.
¿CÓMO ESTAR PREPARADO?
1. Tienes que saber leer y escribir, esto implica salir de una escuela.
2. Tienes que alimentarte bien, una dieta balanceada y en función de tus requerimientos.
3. No uses ningún tipo de drogas (estimulantes ni aletargantes). Tu cuerpo no está hecho para esto. No es compatible.
4. Desarrolla tu personalidad, una buena autoestima. Hasta donde te sea posible mejora tus relaciones familiares, esto favorecerá un buen desempeño en todo lo que hagas.
5. Motivación –pensamiento positivo- fe-creer.
6. Conocimiento de lo que te dispones a emprender o hacer.
7. Tener a la mano los instrumentos o herramientas para lograr lo que tú quieras.
Si quieres ayudar a los demás sé un scout. Un scout se prepara a sí mismo para ser útil a la sociedad. Elige que quieres hacer, y luego practícalo para que puedas hacerlo verdaderamente bien cuando llegue la ocasión. Es valioso hacer las cosas realmente bien. No sirves si las haces mal, así que practica mucho. Es menos probable que consigas algo si no lo practicas, los milagros cada vez ocurren menos, y tendrás que estar haciendo las cosas para que Dios te ayude; no creo que la vida te premie o Dios te ayude si tú no haces nada.
Mira más allá de ti, conoce tu ciudad, tu región, tu país. Infórmate de qué hacen los demás, todo lugar o personas son una buena oportunidad para cumplir tu misión que la vida te ha encargado, lleva un mensaje en la cabeza y transmítelo constantemente y con claridad. Practica ejercicios de memoria visual y auditiva, vocalización. Lee el diccionario, habla con propiedad; habla bien (Desarrollar comunicación – saludar- despedir – dar mensajes, etc.).
¡Lee!, lee para mejorar tu vocabulario y hablar mejor (es una forma de lograrlo). Prepárate, no para una sola situación o cosa, sino para varios tipos de cosas. Debes ser una persona polifacética. Ensaya mucho en tiempos que no sea necesario lo que aprendes. Trabaja, si no trabajas, estudia; y cuando trabajes no dejes de estudiar. Sé un scout “siempre listo”, cultiva el valor y la audacia, cumple con tus deberes.
No corras ni descanses, prepárate todos los días. La vida es una carrera de resistencia, dosifica tus energías y tus entusiasmos. Ten fe, cree que si puedes, visualiza alcanzando lo que quieres. Actúa como si ya hubieres alcanzado el éxito.

MI COMPAÑERO DE VIAJE


Tráeme un color en tu mente. Cuanto antes la tomes del arco iris ha de ser mejor. Sí por mirar donde pisas no has mirado el arco iris o sencillamente, ha sido para ti una pérdida de tiempo, no importa; puedes desarrollar un arco iris juntando tus amigos, familiares y demás personas, y verás que no te faltan colores.
Toma los colores de sus vestidos y ordénalos haciendo tu propio arco iris, y si no te resultan suficientes, sonríe; pues… no te falta nada. Tienes el verde, el amarillo, el azul y el blanco en el blanco están todos los colores que necesitas. Tú mismo has pasado a ser un arco iris y puedes pintar el color de tu vida… Pinta despacio, cálido y sencillo…

¿Qué forma de arco iris podrías ser? – Abandona la rigidez y no te quedes en la mitad, cierra el círculo no seas un arco iris común y corriente. Sé uno de los más altos… uno alrededor del sol.

¡Me estoy quemando! – enunció una fémina.
¡No! – Replicó mi compañero - Estamos lo suficientemente lejos como para no quemarnos y lo suficientemente cerca para mantenernos calientitos. Un poco adormecidos… y esto es como estar del lado de la muerte. ¡Vamos a movernos!

Muévanse de un lado para otro –ordenó mi compañero de viaje – Sintoniza tu cuerpo con cada uno de los colores de tu arco iris y con cada nota que escuchas ahora.

En un abrir y cerrar de ojos se transformó mi compañero de viaje. Se entregó por entero en una danza que solo él parecía saber. Con soltura, desenfado, encanto y con mucha gracia, danzaba ceremoniosamente. Dejó de parecerse a él, pasó a ser parte de un todo que yo empezaba a vislumbrar. ¡Se le veía universal, cósmico!

Más tarde nos llevó por un viaje de imágenes, sonidos y sensaciones… y no recuerdo más. De vuelta a mi misma, en un principio no sentí nada, luego me sentí interminablemente extensa y hueco por dentro, en paz conmigo misma y con mi entorno. Por primera vez sentí un amor sin deseo ni sexualidad, fluía desde una fuente más grande que yacía dormida muy dentro de mí. Quería vivir todo aquello que brotara espontáneamente de mí.

Fui donde él… Le miré a los ojos, le abrasé y le besé, le amaba. Sentía que de verdad él me amaba como nadie había hecho en mi vida. Anhelaba juntar eternamente mi cuerpo al suyo, y más que eso; juntar historias, deseos, placeres y creencias, por siempre. Unirme al hombre y a su humanidad, sin sexo de por medio.

Sí en algún momento pensé quién era mi compañero de viaje, esa tarde realmente no sabía con quién estaba, quién era él. ¿Un terrenal o quién es? – Hablaba diferente, veía cosas que otros no podían ver, lo que era imposible para mí era posible para él, celebraba hasta sus tristezas.
Al despedirme me tomó de las manos, miró mis ojos, miró mis pies y luego a mis zapatos que había dejado en el umbral de la puerta, y solemnemente me dijo: “En esos zapatos va otra mujer, no la que vino. El color que tomaste del arco iris llévalo contigo todo el tiempo del mundo” – Me sentí tocar el cielo... Reparé en él y vi el amor en sus ojos, la alegría, la tristeza y la soledad. No sé mas como decirlo pero había en él algo muy especial… Aún tengo sus ojos divinamente sintonizados con los míos.
Mientras los demás gozosamente nos hermanábamos, él silenciosamente tomó sus cosas y se fue como había venido, sólo. Se perdió en el asfalto por donde había venido. Desde ese entonces va conmigo… Puedo asegurar que siempre está conmigo, en dormir y vigilia.


“La vida es un lienzo en blanco”. No sabía que se traían con este título, pero como andaba yo buscando algo que me sacara del bache donde había caído, asistí a la conferencia - Habían pasado varios meses que no estaba metida en algo que me entonara –. En otras conferencias me pasaba preguntando una y otra cosa, pero en esta ocasión no tenía nada que preguntar, el tema me resultaba harto conocido, y es más, yo sabía de una persona que vivía así: con inocencia, humildad, sin esquemas, con el corazón en su mano, arriesgándolo todo por la vida, celebrando las cosas pequeñas como algo muy grande, amando sin exigencias ni expectativas, dando todo lo que tenía. Esa persona que parecía fuera de nuestro tiempo, habitaba conmigo la misma ciudad; podían verlo a la luz y sombra, a lo grande y pequeño. Esa persona, el conferencista, era mi compañero de viaje.

Decidí seguir sus pasos. Conmovida por la decisión que acababa de tomar, mis lágrimas no las podía detener, cayeron y cayó cual llovizna matutina, mojándome la blusa. Felicidad y tristeza era todo mí ser. Me volví muy vulnerable, veía romperse uno y otro paradigma dejándome al borde de lo desconocido. Si lloré un día, una semana, un mes o toda una estación, es muy poco; desde ese entonces lloro con facilidad, muchas veces de la nada y por nada. En ocasiones he reído de mi tristeza y hasta he tratado de celebrarla danzando tal como mi compañero de viaje.

Me interesé por saber de su vida. En principio, no era más que el hombre perfecto con la familia perfecta que toda mujer quisiera tener. Para los demás hombres era un hueso duro de roer. Yo le había escuchado hablar en otros contextos y le había visto en otras facetas, y no era la imagen que él tenía ante los ojos de los demás. Era un terrenal como cualquier otro.

A medida que le conocía me encontraba a mí misma. La pequeña o gran diferencia consistía en que mientras todos nosotros andábamos ocupados en mirar lo suficientemente lejos y tenerlo todo planificado y seguro, él no miraba más que el hoy. Se despojaba día a día del poco de ego que le quedaba, vivía en las cosas pequeñas y sencillas que hoy a nadie interesa. Asume el riesgo por la vida, habla como despidiéndose, parece saberse morir al atardecer, por la noche o la mañana siguiente. No va ni viene, se detiene; su único peregrinaje es al encuentro consigo mismo y con los demás, y con todo aquello donde no intervenga la mano del hombre.

En su forma de hablar y de mirar hay tantas cosas que no puedo explicar, pero te eternice y en ello no cabe otra cosa que dejarte ir con él. Es como un misterio, como alguien que buscaste toda tu vida y tan fácil le encontraste, y que no quieres privarte de él, solo seguir y seguir…

Alguien que te transporta por caminos nuevos, flotando por encima de lo cotidiano.

Liz !